sábado, 24 de septiembre de 2016

Jeta entre los jetas


 
La prepotencia del ser humano puede llegar a ser bastante irritante a menudo. Cruzarte en la vida con esa clase de gente que no conocen la humildad, que todo lo creen hacer perfecto, que se adoran así mismos y que no practican lo que viene a ser la autocrítica esporádica, puede ser extenuante. Tal vez lo que buscaba el autor al crear al protagonista de este libro fue caracterizarlo con una personalidad arrolladora, pero como todo en la vida, el exceso de creerse superior juega en contra del personaje, quien acaba resultando odioso. Reza el refranero que "más vale pecar por exceso que quedarse corto" (¿dice eso un refrán o me lo inventé?) pero personalmente a mí, este detectivucho me cargó hasta límite insospechados.
 
El libro es uno de los precursores de la novela negra de detectives que cuando se escribió, en 1930,  era de los primeros que tocaba el tema y después ha derivado en un clásico, pero que honestamente, no ha soportado el paso del tiempo y ya se le ve bizarro. De una lectura de unas 190 páginas, hasta la página 70 no se descubre el meollo del asunto y el por qué de tantas vueltas a un asunto, en principio, absurdo. Un supuesto regalo de los Cuzados de la Orden de Malta al rey Carlos V ahora no recuerdo en qué siglo en forma de un halcón bañado en oro se convierte en objeto de deseo de un coleccionista de mala reputación y al encargar a mafiosos de la consecución del mismo, como en toda novela un incauto detective y una ingenua dama son sus contrapuntos y los que deben lograr parar a los malos.
 
¡Pues si en la eterna lucha entre el Bien y el Mal debo posicionarme, con lo aburridos y moralistas que suelen ser los buenos, me inclinaría más por los malos! ¿Me convierte esto en una mala persona? No es eso algo que me quite el sueño, sino el hecho de que, en consonancia con el objetivo de este blog (que no es el de hacer de crítico literario que guíe a quien lo lea por la senda de los libros que merezcan la pena, sino desahogarme periodísticamente y llevar un control de todo lo que me leo) continúo en el peregrinaje de ahondar en mi mala suerte y aún peor ojo a la hora de elegir lectura. No sería este 'El halcón maltés' algo que recomendaría leer a nadie, ni a mi peor enemig@, bueno a esa persona seguramente sí, pero como por suerte no me he cruzado en toda mi vida (seguro que todavía) con nadie a quien pueda otorgarle ese título, ni siquiera puedo desear ese mal, ¡¡¡lástima!!!


viernes, 16 de septiembre de 2016

La no novela histórica


 
 
Si te esperas una novela de aventuras históricas, el sopapo que te llevas con esta lectura es descomunal, porque en el fondo no es más que un compendio de narraciones históricas del desastre que supuso el intento de invasión de Inglaterra por la mal llamada Armada Invencible Española en 1588. Quien acometa este libro creyendo encontrarse una novela, que es como se vende el libro, acabará encontrándose una mezcla de los hechos históricos cual libro sesudo y las andanzas de uno de los náufragos por sobrevivir por las inhóspitas tierras de Escocia e Irlanda, pero sin ningún atisbo de novela narrada, solo apuntes sueltos.
 
Y es una lástima, porque el argumento sonaba atractivo: un capitán de la Armada, experto en labores de inteligencia y que, tras aguantar la incertidumbre de cuando zarpar de Lisboa contra la 'Pérfida Albión', acaba naufragando en las costas irlandesas por el azote de enormes temporales y cómo sobrevive durante meses mezclándose con los lugareños, y cuando logra volver sano y salvo a Flandes, por entonces el territorio español más cercano, es enviado de nuevo a tierras inglesas en busca de unos papeles comprometidos del rey español que los espías británicos pueden usar para socavar más el poderío hispano. Pero como se ha dicho, todo eso se echa a perder rellenando el libro de cartas de la época entre varios secretarios y ministros, nada novelada.
 
Y lo más curioso es que de libro histórico de las primeras páginas, cuando crees que esa parte solo es tipo ambientación histórica y que pronto vendrá la parte novelada, ver como hoja tras hoja no arranca la historia en si y que cuando lo hace que lo haga sin ningún ritmo novelado, deja un poso agridulce, pero por lo menos lo poco novelado del libro servirá al lector para agudizar su ingenio y que sea el lector quien tenga que imaginarse las aventuras por su cuenta. Por lo tanto, como lectura para estimular la imaginación, no está nada mal.


sábado, 3 de septiembre de 2016

Amor vampírico




Entre los amantes de las aventuras esotéricas, el submundo de los vampiros tiene un gran poder de fascinación, por aquello de tratarse de bestias con un poder sobrenatural que atacan y pueden destruir al pobre e indefenso humano. Todo ese trasfondo será lo que el lector se encontrará en esta novela, aderezada con aventuras marinas y retazos de un amor, ¿Cómo definirlo? Extraño, amor extraño, eso. Un ser humano enamorado de una vampira puede resultar chocante, pero al final lo que triunfa es lo diferente, que te cuenten una historia no contada antes, más que original resulta refrescante a la hora de enfrascarse en una larga lectura.
 
La acción se sitúa a inicios del siglo XVII en Venecia con un curtido marino que recibe por siniestros condes centroeuropeos el aventurero encargo de transportar y custodiar un arcón maléfico desde el desierto mongol hasta Hungría pero debiendo viajar en la mayor parte posible de dicho viaje por mar y no por tierra para evitar el ataque de unos vampiros, pero que aún así acaban colándose  a bordo y volviendo loco a la tripulación. No es que los vayan matando ni de golpe ni muy poco a poco, sino que los trastornan con palabras lisonjosas. Y donde hay amor siempre existe amistad, aunque en este libro a mi personalmente me acaba más llenando la amistad entre los marinos y su leal camaradería, que el que acaba surgiendo entre los amantes.
 
Por una vez, el auténtico protagonista del libro me cae simpático, porque es socarrón, vividor y golfo a todas horas pero no puede evitar caer enamorado por un amor que él cree puro y la vampira juega con ese sentimiento para lograr otros fines que nada tienen que ver con ese amor. Al final, no es más que otro episodio más, el millonésimo ya, de la historia de la Humanidad en la que alguien ama con locura y el otro aprovecha ese amor no correspondido para sus propios intereses. Eso si, lo que llama la atención es lo mucho que le gustan las mujeres, cualquiera, una u otra, todas al fin, al protagonista de esta historia, que tiene un final que deja muchas dudas y nos quedamos con muchas posibilidades abiertas sobre cómo pudiera transcurrir la historia vital de este marino y su amada vampira.