viernes, 29 de julio de 2016

De enemigos y rivales imaginarios




Hoy en día existen muchas sagas literarias de los que sacar mil historias y exprimir a sus protagonistas libro tras libro. Siempre se ha dicho que la literatura ha ido varios pasos por delante de otras artes a la hora de inventar historias, aunque en esta ocasión, la compañía de videojuegos Ubisoft fue quien ideó primero los personajes y toda la historia central de 'Assassins Creed', y con el respaldo de los millones de gamers, ha sido el escritor Oliver Bowden quien lleva más de diez años novelando la historia, que dista mucho del vieojuego pero que tiene su miga. La saga literaria tiene alrededor de 6 libros y este de 'Unity' es el más novedoso pero también he de decir que es el más flojo de todos y en el que los personajes impactan menos.
 
La eterna lucha entre Templarios y Asesinos es el punto de partida de toda esta saga: dos sociedades o hermandades secretas que ven en el otro al maligno supremo mientras ellos defienden lo justo. Aunque es curiosa la evolución de la saga, por que si bien en los primeros libros se pinta a los Asesinos como los buenos de la historia y a los Templarios como los pérfidos, en los siguientes libros se cambian las tornas y el protagonismo es para los Templarios, haciendo apología de sus dogmas, y en este sexto libro el autor hasta se atreve por hacer una mescolanza de ambos: la protagonista es la hija de un Templario pero guiada por el hastío de tanta batalla, pretende abogar por la paz entre ambos bandos. Evidentemente sin éxito, ¡¡¡gracias a...bueno, menos mal por el bien de todos nosotros los lectores!!!
 
No siempre el enemigo de tu enemigo va a ser tu amigo, ni rizando el rizo, el amigo de tu enemigo debe ser tu enemigo forzosamente; ya que de fondo subyace una batalla por el poder, también vendría bien matizar el concepto de rivalidad, porque una opinión discordante con la de uno mismo no necesariamente tiene que generarte un competidor. A lo que voy, que la protagonista del libro parece no tener claro quienes son sus contrincantes y se obstina en llevar la contraria a su máximo consejero, y todo porque su padre fue el líder de una hermandad secreta, se cree destinada a seguir sus pasos, y al final acaba haciendo más caso a terceros que a sus apoyos vitales. Es lo que tiene seguir la política de "¿y si existe algo mejor?", confiar más en extraños que en quienes siempre te apoyaron, que al final, a la larga, siempre sale mal.


sábado, 9 de julio de 2016

Espiando con suficiencia

 
 
 
El poder de fascinación que tiene el mundo de los espías es ciertamente curioso: te imaginas a esos agentes que todo lo pueden, no en plan exagerado como el fantasioso James Bond o el correoso Jason Bourne, sino a los espías que en su submundo de mentiras, trampas y medias verdades, tienen que saber en quienes confiar y a quienes traicionar en la misma medida. Salvando las distancias, es casi como en el amor: ¿me estará diciendo toda la verdad?, ¿qué segundas intenciones habrá en esto que hace? o ¿cómo saldré de este atolladero? son algunas de las máximas de aquellos que pululan por los servicios de inteligencia que Occidente nos vende. No se trata de ganar a un rival en una competición deportiva, sino que este mundo es la selva en sí, es al peligroso enemigo a quienes tienes que batir y, a poder ser, eliminar de la circulación.
 
No obstante, el autor nos pinta a unos agentes secretos y unos jefes de estos espías que actúan muy por encima de la ley y, como en la política española, en la que apenas deben rendir cuentas por sus fallos, sobre todo. Tal como su nombre indica, a estos Servicios de Inteligencia se les debe presuponer mucha información privilegiada con la que tomar decisiones acertadas, pero en este libro en muchas casos queda la sensación de que mucho se queda a la arbitrariedad del azar y que el demérito de los pérfidos se barniza con el mérito único de los ganadores finales. Porque no hablaré de buenos y malos, dado que en este libro se recrea hoy en día la antigua lucha de la Guerra Fría entre occidentales, personificados en los flemosos ingleses, y los rusos, y ¡dile tu a los rusos que ellos son los malos de la película, con lo que han sido y son en estos tiempos con Putin al frente!
 
Las más de 400 páginas de 'El espía inglés' se declaran pura ficción pero no cabe duda de que maman de muchas ámbitos que parecen reales: un ex antiguo terrorista del IRA contratado por los rusos para asesinar a una especie de Lady Di y atentar después con un coche bomba en el centro de Londres para de este modo provocar que un escurridizo espía israelí se ponga en el radar del juego de los espías junto a un anterior miembro de los SAS reconvertido en asesino profesional y así poder vengarse de una historia pasada. ¿A que os habéis perdido no? Pues a leer la novela, que merece muy mucho la pena.