Si existiese un diccionario que recabase y desglosara situaciones o momentos de la vida (yo mismo sería presidente de honor en meteduras de pata absurdas, pero eso es harina de otro costal), lo contado en este libre sería el ejemplo ideal de como los rumores maliciosos y el boca a boca de las malas personas (y que saben que lo son, y que promueven esa maldad pero se creen con derecho a ello) pueden interferir y hasta llevar al caos cualquier vida de las gentes de bien (bueno, esos que parecen buenos y si no lo son, por lo menos ocultan sus máculas): suele decirse que la verdad es una y única en sí, pero como luego cada cual tiene su verdad personal, y es ahí donde se lía la madeja y en este libro se promueve eso mismo concretamente, que alguien suelte un rumor, que los cortos de miras lo expandan como si fuera verdad y al final todo se centra más en los posibles daños de toda esa mentira, porque mucha parte de la lectura es más del tipo "pudiera pasar esto o lo otro", "implica tal o cual" que en plan "dicen tal y le hago frente de este modo"; siempre me gustaron más las lecturas de lo que pasa realmente más que lo hipotético de lo que pusiera pasar, pero esta vez salió rana.
Y luego está lo de que de 280 páginas, el autor del libro se pierde mucho en las descripciones intrascendentes (aquí tendríamos otro ejemplo del diccionario de situaciones en plan "irme por los cerros de Úbeda") como detallar la vida cotidiana de la Sevilla de 1646, con sus ropajes o comidas preferidas, que queriendo dar color a la lectura no hacen más que molestar y aburrir, dejando la acción o lo que realmente importa a la historia en no más de 17 páginas, con lo que las otras 263 páginas se convierten en tediosas en demasía (ok, estoy exagerando los números y no se traducen en un recuento real de lo que digo, pero no quedaré muy alejado). Y ¿qué decir de los protagonistas? Pues que los buenos son muy buenos y listos, y los malos muy malos y tontos, cosa nada creíble la verdad. Y voy a callarme lo precipitado de la resolución final por esa ley no escrita de que ninguna crítica (aunque nadie me lea) debe chafar el final, por malo que sea éste.
Me acabo de dar cuenta que voy dos párrafos y aún no hablé del tema que trata el libro; como siempre, la historia y lo que prometía en su inicio, me cautivó, pero otra vez más la novela acabó defraudándome (estoy empezando a pensar que soy muy exigente, porque casi ningún libro me gusta), pero puede que a otros les guste, ya que el punto de partida es ingenioso: la capital sevillana era a mediados del siglo XVII el punto donde se recogían todas las riquezas que de América llegaban al reino español y un malvado duque con problemas económicos acuciantes pero muchos contactos sociales, se inventa una epidemia de peste para atemorizar a la población, entretener y desviar las preocupaciones de las autoridades y así poder robar todas esas riquezas, pero dos pobres diablos pintados como gente honrosa se lo impiden...Típico de vender la historia de cómo gente común y corriente puede ganar a los poderosos, ¡¡¡cosa que solo ocurre en las novelas!!!

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