Me parece que el ser humano puede ser de los animales más tontos de este planeta, porque teniéndolo todo a su favor para ser feliz, muchas veces se empeña en sumergirse en la infelicidad. La esencia de la vida es ser feliz y no una persona amargada, pero hay ocasiones en que si uno no experimenta la infelicidad, tampoco se queda del todo tranquilo. No obstante, cada uno conoce sus límites y sabiendo qué es lo que le puede hacer feliz o infeliz, solamente debe encaminarse en una de las dos direcciones, que básicamente, están una en el sentido opuesto de la otra. Pero este no es un libro de autoayuda ni un libro que te abrirá los ojos para buscar la felicidad, solamente es una sucesión de enredos curiosos que convierten a personajes corrientes en seres ultra felices.
Arrancamos con cinco mujeres que trabajan ellas solas en una oficina pequeña editando una revista cultural, tipo filial de una gran editorial inglesa que tampoco les hace mucho caso y que mantiene la revista por un mero hecho de tener una sucursal más en un país ajeno al suyo. Pero al ser deficitaria dicha revista española, el dueño de la editorial inglesa envía a desmantelarla a su hijo, que de puro flemático inglés se deja cautivar por una de las redactoras, de ascendencia gitana y temperamental, quien lo enreda con promesas de obtener escritos secretos de Lorca, que acaban derivando en Hemingway.
Sin embargo, la autora se recrea demasiado en descripciones superficiales de los sentimientos o en el antagonismo de las costumbres inglesas y gitanas del sur español. No comprende que el detalle descriptivo cansa y aburre cuando no tiene que ver directamente con la historia, que el lector ya se hará su propia ambientación pero lo que quiere es más diálogo y que las tramas se desenreden más y más, pero no, ella describe cosas insustanciales y la resolución, ¡qué decir del final!, que es inaudito y como en las películas americanas, que no es casualidad (por el título ya nos lo olíamos) que todos acaben siendo felices y comiendo lo que coman los que son plenamente felices (y los que alardean de ello día si, día también).

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