Mis últimas lecturas y entradas de este blog tuvieron como trasfondo el mundo de los espías y aquí va otra muestra más. En esta ocasión me crucé con un compendio de los 25 espías,en su vertiente de agentes dobles, más relevantes de los dos últimos siglos y aunque el libro no deja de ser ameno y didáctico, también es cierto que no deja de ser un resumen de otros tantos libros, que desglosan las desventuras, sobre todo, de estos personajes que el autor eso sí, tiene el acierto de a partir de una especie de copia y pega, darles vida en unas 15 páginas por caso. No es un detalle exhaustivo de cada caso pero tampoco se queda en la superficie, vamos que no es como un trabajo que hice una vez en la Universidad de fusilar lo más destacado de una treintena de libros del mismo tema. Entonces, ¿por qué me recuerda a ese caso? Porque eres malpensado, por eso.
En esta ocasión, la vertiente que toca este libro, y siempre con el universo espía de por medio, es el de los llamados agentes dobles, es decir, aquellos que inicialmente trabajan para un bando pero que o bien se venden al bando rival para pasar a estos segundos información crítica de los primeros o bien son "doblados" o extorsionados por los segundos para que trabajen para ellos y engañar a los primeros haciéndose pasar por agente leal, porque uno de los males del espionaje es casi no querer reconocer que se puede cambiar de bando cuando crees que tu bando es el honesto. En todo caso, la mentira y la desconfianza serán también parte del menú diario de estos espías y para el final solo queda discernir a qué bando guardaron fidelidad.
O no, porque al final todo espía y agente doble se acaba quemando y siendo descubierto. La mayoría por ser delatados por otros "compañeros del mismo submundo" y para salvar el pescuezo. Famosos son espías como Kim Philby, Garbo, Eddie Chapman o Mata Hari, pero la lista guarda perlas curiosas, historias de agentes dobles que eligieron la desfachatez u honradez (hay polos opuestos y de todo, como en botica) como estilo de vida pero que siempre pulularon por el alambre de si serían descubiertos. Lógicamente, al ser una obra occidental, pintar a los rusos como los más crueles es el pan de casi cada página pero lo que más llama la atención es lo políticamente correcto con que se cierran todas y cada de una las 25 historias. Libro recomendable para situarse en el ambiente pero no para creer del todo en lo que se cuenta en el mismo.


