sábado, 15 de octubre de 2016

Espías practicando la psicología inversa




Aunque en la portada se vean piezas de ajedrez, dicho juego solo tiene un protagonismo simbólico en esta obra. En el mundo de los espías, la época de la Guerra Fría entre rusos y estadounidenses estuvo marcado por muchos episodios donde contendientes de ambos bandos mentían y trazaban planes para engañar al adversario, o por lo menos no dejarse engatusar ellos mismos por armas que conocían de sobra. Y cuando querían lograr un objetivo pero se jugaba con las cartas marcadas (cuando ya sabías como iba a reaccionar el oponente según tus actos o lo que contases), muchas veces se tiraba en una dirección a posta para lograr justo lo contrario. En la novela se ve mucho este concepto de psicología inversa (yo mismo lo uso a menudo con mi novia): si quiero que los americanos piensen una cosa, haré tal cosa porque es lo más lógico y lo que se espera en más del 95% de los casos, pero en realidad busco justo lo opuesto.
 
Ejemplo gráfico, varias líneas más abajo, antes el argumento: en la década de los 70 del siglo pasado, cuando rusos y americanos se encontraban en lo más álgido de su disputa y desarrollando todo su potencial armamentístico nuclear, un científico americano decide desertar a Rusia, vía Japón aprovechando que se encontraba en Tokio por motivo de una conferencia. A los americanos se les escapaba de sus manos este científico y los rusos, tras los recelos previos de si les estuvieran colando un topo o no, deciden acogerlo y hacer uso de la información que trae, que les daría ventaja a la hora de crear un escudo antimisiles. Los americanos necesitan hacer creer a los rusos que el desertor, que es real y muy peligroso para sus intereses, es en realidad un topo, para que pesquen ese anzuelo y así, aplicando la teoría de la psicología inversa que consiste en el 'no te creo nada pero nada nada' de toda la vida, no hagan uso de lo que pueda contarles el desertor.
 
Pero claro, para los rusos, este desertor y la información que trae, es muy goloso y arriesgándose a aceptar al desertor como no topo, deben hacer creer a los americanos que su postura es la de posicionarse oficialmente en contra de aceptar al científico americano para que no enreden más y por detrás si usar la información que les brinda dicho desertor, pero que los americanos piensen que no. ¿Cómo lo consiguen? Con la treta de que los rusos usarán al desertor solo para fines propagandísticos "internos", es decir, presentarlo ante la población rusa de como un científico americano detesta el capitalismo occidental y prefiere el socialismo ruso, con lo que le confieren un doble valor, además de la información valiosa para la carrera nuclear, lo usan para reforzar su sistema social, más cara a la galería que otra cosa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario