Si el titular captó tu atención porque puedas esperarte una lectura donde, en contra de lo habitual, ganen los malos, ¡¡¡picaste!!! Lo usual en el 99% de las veces es que al final en la ficción siempre ganen los buenos, por aquello de dar consuelo a la humanidad en esta sociedad donde en la realidad no todo suele ser tan idílico, y este libro no es más que otro ejemplo más de ello. Los malos parecen muy malignos y dos insignificantes personas corrientes deben hacerles frente, apenas sin opciones de lograr sus objetivos, aunque al final lo consiguen, claro está. No voy a abogar por la eterna atracción del lado oscuro, pero tanta bondad por todos lados acaba saturando.
Por otro lado, la cotidianidad envuelve toda esta lectura. Me refiero a que el protagonista, un veterano ex policía de la República previa a la Guerra Civil, que supera los sesenta años en los primeros compases de la Dictadura Franquista, debe ayudar a un ladrón de poca monta a salir de un lío que envuelve a un nazi pretendiendo huir a Brasil, a un Monuments Man que le persigue y a los típicos mandamases del Régimen ávidos de que todo se haga según su moralidad, y lo hace paso a paso, intuición a intuición: que si visita a aquel antiguo contacto, quien le conduce a otra pista, todas muy simples, preguntando en bares y sitios corrientes, todo como en una cadena.
Esta vez el protagonista ni me fascina ni me retrae, y lo segundo ya es todo un triunfo. La lectura es ágil y cada capítulo, amablemente en su longitud exacta, atrapa lo justo como para poder querer emprender el siguiente, y eso en un libro si que es un golazo por toda la escuadra. Sin embargo, resulta complicado empatizar con todos los aspectos y mini historias del libro, no por poco creíbles, sino por su incompleta resolución. Tampoco ayudan las veladas referencias a capítulos pasados del protagonista del libro, que desubican al lector, pero afortunadamente todo se palía con el devenir de las circunstancias, que se resumen en nazis y franquistas derrotados por un pobre diablo republicano y una misteriosa pelirroja inglesa.

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