La visión de un novel periodista de provincias español del Nueva York y la joven Estados Unidos de la América de 1916 es el reclamo de este libro que en su centenario deja retazos muy similares a lo que hoy en día puedan ser para nosotros aquellos lares. Comento lo de joven en cuanto a la gran potencia mundial actual porque a inicios del siglo XX los americanos estaban abriéndose al mundo y tras aglutinar un montón de territorio interno y crearse un monstruoso país, empezaban a mirar al resto del planeta y paso a paso inocularnos sus ansiar imperialistas.
La brevedad de los capítulos no ayuda a que sea una novela con ritmo ni gracia, y lo deja todo en un casi ensayo abstracto, con más trazas de artículos sueltos periodísticos, que en su día se editaron en el ABC de la época, que un compendio sobre la denominada ciudad más atrayente del orbe. Son relatos costumbristas, que hablan y detallan las costumbres americanas de aquel entonces y donde subyace un trasfondo de lo maravilloso de aquella sociedad: hábitos como el de mascar goma, el trato recibido en las barberías o la campaña electoral entre los candidatos a la presidencia del país, sacan a cuenta gotas una sonrisa en el lector, pero sin llegar a lanzar cohetes por la lectura misma.
No voy a decir que sea para nada un libro recomendable porque su atractivo (descubrir lo que se decía de los 'yankees' hace un siglo) se pierde a las primeras de cambio y no hay giros que aumenten la fascinación por el tema, pero como entretenimiento cumple su papel. Después, si quieres echar a volar tu imaginación y buscar similitudes entre los demócratas y republicanos de entonces con Hillary Clinton y el inefable Donald Trump, estás en tu derecho pero el tortazo que te vas a llevar es únicamente responsabilidad tuya.

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