martes, 29 de marzo de 2016

De lo fantástico a lo simple

 


Con fantástico no me refiero a ese mundo imaginario de sagas como 'La Guerra de las Galaxias' o 'Juego de Tronos' donde existen componentes esotéricos o de ciencia-ficción que ayudan a transportarnos a otros mundos que, aunque vayan muy vinculados a trazas de la Edad Media de la humanidad, sabemos que son inventados. No, en esta novela de Richard Dubell, lo fantástico va más en la senda de guerreros muy intrépidos a los que todo les sale rodado, que campan a sus anchas por territorios hostiles o que no se ensalza del todo o en su justa medida como correspondía a la época el adulterio amoroso, revestido de ficticio e inocente o por lo menos no consumado. Y lo de simple transita más por caminos como el de que te deja indiferente en su resolución final, ese en el que tras tanto trajín de hoja va, hoja viene, debes imaginarte lo que les pasa a los héroes porque el autor no lo aclara más que en breves líneas finales que dejan un poso amargo.
 
Como todo gran autor de reconocido prestigio, la prosa de la novela en si es fabulosa, todo está correctamente escrito, la historia es atractiva pero al final subyace la sensación de que no se supo cómo rematar la faena. 'El héroe de Roncesvalles' narra el auge y la caída del gran guerrero franco Roldán, líder de las huestes del rey francés Carlomagno allá por el año 777 y como, mareado por una princesa prometida que no le ama en exceso y la rara amistad con un guerrero sarraceno, lo manipulan hasta la saciedad en aras del amor y la amistad: ¡¡¡pues si lo que Arima Garcés y Afdza Asdaq le hacen a Roldán debe entenderse como amor y amistad de la buena, pura y sincera, que vengan a mí todos mis peores enemigos y se alejen ellos a trillones de kilómetros de distancia!!!
 
Por contra, las intrigas políticas, las triquiñuelas estratégicas y los movimientos de fichas guerreras que se plantean en la novela a manos, tanto de Carlomagno como de un líder musulmán de la Barcelona de la época, sacian todo el interés de los que gustan de personajes maquiavélicos, aunque ello no es suficiente para que el libro deje un gran sabor de boca: que los personajes muy secundarios (aparte de los jefes supremos, ese nivel de comandantes que en la sombra son los verdaderos artífices de los grandes sucesos) resulten mucho más atractivos que los 3 grandes protagonistas de la novela demuestra demasiado demérito en la construcción de los personajes claves y lo que me dejan claro es que este libro nunca estará entre mis posibles relecturas futuras.


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