domingo, 27 de noviembre de 2016

Inaudita venganza




Rentable. Eso es lo que les sale la venganza en muchas ocasiones en el mundo de la literatura a sus ejecutores. Existen varios tipos de venganzas, pero las que tienen que ver con el dinero y el poder, se llevan la palma. Y si además por en medio aparecen familias mafiosas que trafican con todo lo oscuramente ilegal, pues el mal ya se sirve solo. Lo determinante llega cuando nadie ve venir la venganza en su contra, amparado en una supuesta superioridad moral, que al final se ve truncada por lo tacaño de uno de los bandos, ¡¡¡Ay, poderoso caballero don dinero!!!
 
Como viene pasándome últimamente, bluff de libro. Temática sugerente, correcto desarrollo a ratos pero aburrido discurrir a otros ratos y parafraseando el título, frío poso que deja su lectura final. Sin indagar mucho si el protagonista viene de historias anteriores o si es parte de una saga, de golpe y porrazo al inicio nos encontraremos a un ex presidiario recién salido de la cárcel, que si antaño era un detective, ahora se zambulle a investigar un asesinato que ni entiendo su por qué, y a esquivar a varios asesinos a sueldos que lo persiguen. Mientras, tiene sexo voraz con la hija del mafioso y va dejando desperdigados cadáveres a su paso con una facilidad palmaria.
 
¿Será que en los alrededores de las Catarátas del Niágara la ley es laxa y es fácil delinquir? Eso se deja entrever en el libro, que pinta al protagonista como a un pobre desarrapado pero con la fortuna de los malotes de su lado, que narra a los mandamases de las mafias como legitimadores de sus fechorías pero que la resolución de varios episodios dejan ganas de más. Definitivamente, no recomiendo su lectura, ni para pasar el rato, ni para saciar las ganas de thriller negro que se pudieran tener ni para prácticamente nada; en mi caso, solamente para persistir con mi obsesivo tic de finalizar toda lectura que empiezo, que no me gusta dejar nada a medias (lo de no dejar a nadie a medias, ya es otra historia).


domingo, 13 de noviembre de 2016

El amor de los segundo platos



Una guerra siempre es un escenario perfecto para contar historias de aventuras y valentías, pero también de amor si, debido al hecho de que, en un entorno tan convulso en el que dos personas puede que no vuelvan a verse nunca más, se magnifican los sentimientos, y no tan cutremente como en 'Gran Hermano' no. Si la muerte acecha cada día a los amantes, suele ocurrir que el amor que sienten se plasme con más fuerza y florezca más deprisa que en un entorno de paz. ¿Son entonces más verdaderos o más forzados? Y yo que se, que no he vivido ninguna guerra y me guio solo por lo leído en muchos libros y en esta lectura en concreto me causó onda sensación el hecho del "amor en segundos platos", que lo desgranaré al final.
 
Antes la sinopsis y lo bueno más lo malo del libro: los nazis fueron el siglo pasado los malos perfectos, tenían un poder militar descomunal pero ideológicamente estaban muy...¿Cómo decirlo? Hoy en día en el mundo del espectáculo se diría que sobreactuados. A la España del primer año post Guerra Civil, en 1940, llega una recia rubia alemana, prototipo nazi, perteneciente a una sección de las  temibles SS, encargada de preservar la pureza de raza aria que se encapricha por un alto, guapo y rubio obrero español que cree descendiente de antiguos alemanes y que lo lleva a Berlín para, entre otras cosas, usarlo como semental de jovencitas alemanas y repoblar de futuros guerreros el Reich germano. Atractivo punto de partida porque se desgrana la vida del Berlín de los primeros años de la II Guerra Mundial, aunque en el debe del libro queda que muchas veces se pierde en largas descripciones absurdas y los hechos importantes se resuelven con celeridad.
 
El amor en este libro se da casi a tres bandas. El protagonista en un inicio quiere acostarse con la rubia alemana nazi, pero al verse rechazado más patéticamente que la famosa cobra de Bisbal a Chenoa, encuentra refugio en otra alemana, pero esta morena y judía, a la que muestra toda su devoción hasta que las circunstancias de la guerra le acercan a la primera en cuestión. De ahí lo gracioso, el efecto 'amor de segundo plato', que siempre fue, es y será en la historia de la Humanidad aquello de 'oye, tú estate por aquí cerca, por si me sale mal mi primer amor y ahora que lo se, vuelvo contigo'. Lo explico fatal, pero así suele darse. Lo curioso es cuando eres primer plato y ni te enteras de que tienes un sustituto en espera pero el colmo de lo gracioso es cuando eres segundo plato y te alegras de serlo o por lo menos, no te disgusta.


jueves, 3 de noviembre de 2016

Americanos del siglo pasado



La visión de un novel periodista de provincias español del Nueva York y la joven Estados Unidos de la América de 1916 es el reclamo de este libro que en su centenario deja retazos muy similares a lo que hoy en día puedan ser para nosotros aquellos lares. Comento lo de joven en cuanto a la gran potencia mundial actual porque a inicios del siglo XX los americanos estaban abriéndose al mundo y tras aglutinar un montón de territorio interno y crearse un monstruoso país, empezaban a mirar al resto del planeta y paso a paso inocularnos sus ansiar imperialistas.
 
La brevedad de los capítulos no ayuda a que sea una novela con ritmo ni gracia, y lo deja todo en un casi ensayo abstracto, con más trazas de artículos sueltos periodísticos, que en su día se editaron en el ABC de la época, que un compendio sobre la denominada ciudad más atrayente del orbe. Son relatos costumbristas, que hablan y detallan las costumbres americanas de aquel entonces y donde subyace un trasfondo de lo maravilloso de aquella sociedad: hábitos como el de mascar goma, el trato recibido en las barberías o la campaña electoral entre los candidatos a la presidencia del país, sacan a cuenta gotas una sonrisa en el lector, pero sin llegar a lanzar cohetes por la lectura misma.
 
No voy a decir que sea para nada un libro recomendable porque su atractivo (descubrir lo que se decía de los 'yankees' hace un siglo) se pierde a las primeras de cambio y no hay giros que aumenten la fascinación por el tema, pero como entretenimiento cumple su papel. Después, si quieres echar a volar tu imaginación y buscar similitudes entre los demócratas y republicanos de entonces con Hillary Clinton y el inefable Donald Trump, estás en tu derecho pero el tortazo que te vas a llevar es únicamente responsabilidad tuya.

lunes, 24 de octubre de 2016

La traición no siempre se paga...cara

 


Mis últimas lecturas y entradas de este blog tuvieron como trasfondo el mundo de los espías y aquí va otra muestra más. En esta ocasión me crucé con un compendio de los 25 espías,en su vertiente de agentes dobles, más relevantes de los dos últimos siglos y aunque el libro no deja de ser ameno y didáctico, también es cierto que no deja de ser un resumen de otros tantos libros, que desglosan las desventuras, sobre todo, de estos personajes que el autor eso sí, tiene el acierto de a partir de una especie de copia y pega, darles vida en unas 15 páginas por caso. No es un detalle exhaustivo de cada caso pero tampoco se queda en la superficie, vamos que no es como un trabajo que hice una vez en la Universidad de fusilar lo más destacado de una treintena de libros del mismo tema. Entonces, ¿por qué me recuerda a ese caso? Porque eres malpensado, por eso.
 
En esta ocasión, la vertiente que toca este libro, y siempre con el universo espía de por medio, es el de los llamados agentes dobles, es decir, aquellos que inicialmente trabajan para un bando pero que o bien se venden al bando rival para pasar a estos segundos información crítica de los primeros o bien son "doblados" o extorsionados por los segundos para que trabajen para ellos y engañar a los primeros haciéndose pasar por agente leal, porque uno de los males del espionaje es casi no querer reconocer que se puede cambiar de bando cuando crees que tu bando es el honesto. En todo caso, la mentira y la desconfianza serán también parte del menú diario de estos espías y para el final solo queda discernir a qué bando guardaron fidelidad.
 
O no, porque al final todo espía y agente doble se acaba quemando y siendo descubierto. La mayoría por ser delatados por otros "compañeros del mismo submundo" y para salvar el pescuezo. Famosos son espías como Kim Philby, Garbo, Eddie Chapman o Mata Hari, pero la lista guarda perlas curiosas, historias de agentes dobles que eligieron la desfachatez u honradez (hay polos opuestos y de todo, como en botica) como estilo de vida pero que siempre pulularon por el alambre de si serían descubiertos. Lógicamente, al ser una obra occidental, pintar a los rusos como los más crueles es el pan de casi cada página pero lo que más llama la atención es lo políticamente correcto con que se cierran todas y cada de una las 25 historias. Libro recomendable para situarse en el ambiente pero no para creer del todo en lo que se cuenta en el mismo.


sábado, 15 de octubre de 2016

Espías practicando la psicología inversa




Aunque en la portada se vean piezas de ajedrez, dicho juego solo tiene un protagonismo simbólico en esta obra. En el mundo de los espías, la época de la Guerra Fría entre rusos y estadounidenses estuvo marcado por muchos episodios donde contendientes de ambos bandos mentían y trazaban planes para engañar al adversario, o por lo menos no dejarse engatusar ellos mismos por armas que conocían de sobra. Y cuando querían lograr un objetivo pero se jugaba con las cartas marcadas (cuando ya sabías como iba a reaccionar el oponente según tus actos o lo que contases), muchas veces se tiraba en una dirección a posta para lograr justo lo contrario. En la novela se ve mucho este concepto de psicología inversa (yo mismo lo uso a menudo con mi novia): si quiero que los americanos piensen una cosa, haré tal cosa porque es lo más lógico y lo que se espera en más del 95% de los casos, pero en realidad busco justo lo opuesto.
 
Ejemplo gráfico, varias líneas más abajo, antes el argumento: en la década de los 70 del siglo pasado, cuando rusos y americanos se encontraban en lo más álgido de su disputa y desarrollando todo su potencial armamentístico nuclear, un científico americano decide desertar a Rusia, vía Japón aprovechando que se encontraba en Tokio por motivo de una conferencia. A los americanos se les escapaba de sus manos este científico y los rusos, tras los recelos previos de si les estuvieran colando un topo o no, deciden acogerlo y hacer uso de la información que trae, que les daría ventaja a la hora de crear un escudo antimisiles. Los americanos necesitan hacer creer a los rusos que el desertor, que es real y muy peligroso para sus intereses, es en realidad un topo, para que pesquen ese anzuelo y así, aplicando la teoría de la psicología inversa que consiste en el 'no te creo nada pero nada nada' de toda la vida, no hagan uso de lo que pueda contarles el desertor.
 
Pero claro, para los rusos, este desertor y la información que trae, es muy goloso y arriesgándose a aceptar al desertor como no topo, deben hacer creer a los americanos que su postura es la de posicionarse oficialmente en contra de aceptar al científico americano para que no enreden más y por detrás si usar la información que les brinda dicho desertor, pero que los americanos piensen que no. ¿Cómo lo consiguen? Con la treta de que los rusos usarán al desertor solo para fines propagandísticos "internos", es decir, presentarlo ante la población rusa de como un científico americano detesta el capitalismo occidental y prefiere el socialismo ruso, con lo que le confieren un doble valor, además de la información valiosa para la carrera nuclear, lo usan para reforzar su sistema social, más cara a la galería que otra cosa.


domingo, 9 de octubre de 2016

De cuando los malos también ganan




Si el titular captó tu atención porque puedas esperarte una lectura donde, en contra de lo habitual, ganen los malos, ¡¡¡picaste!!! Lo usual en el 99% de las veces es que al final en la ficción siempre ganen los buenos, por aquello de dar consuelo a la humanidad en esta sociedad donde en la realidad no todo suele ser tan idílico, y este libro no es más que otro ejemplo más de ello. Los malos parecen muy malignos y dos insignificantes personas corrientes deben hacerles frente, apenas sin opciones de lograr sus objetivos, aunque al final lo consiguen, claro está. No voy a abogar por la eterna atracción del lado oscuro, pero tanta bondad por todos lados acaba saturando.
 
Por otro lado, la cotidianidad envuelve toda esta lectura. Me refiero a que el protagonista, un veterano ex policía de la República previa a la Guerra Civil, que supera los sesenta años en los primeros compases de la Dictadura Franquista, debe ayudar a un ladrón de poca monta a salir de un lío que envuelve a un nazi pretendiendo huir a Brasil, a un Monuments Man que le persigue y a los típicos mandamases del Régimen ávidos de que todo se haga según su moralidad, y lo hace paso a paso, intuición a intuición: que si visita a aquel antiguo contacto, quien le conduce a otra pista, todas muy simples, preguntando en bares y sitios corrientes, todo como en una cadena.
 
Esta vez el protagonista ni me fascina ni me retrae, y lo segundo ya es todo un triunfo. La lectura es ágil y cada capítulo, amablemente en su longitud exacta, atrapa lo justo como para poder querer emprender el siguiente, y eso en un libro si que es un golazo por toda la escuadra. Sin embargo, resulta complicado empatizar con todos los aspectos y mini historias del libro, no por poco creíbles, sino por su incompleta resolución. Tampoco ayudan las veladas referencias a capítulos pasados del protagonista del libro, que desubican al lector, pero afortunadamente todo se palía con el devenir de las circunstancias, que se resumen en nazis y franquistas derrotados por un pobre diablo republicano y una misteriosa pelirroja inglesa. 


sábado, 24 de septiembre de 2016

Jeta entre los jetas


 
La prepotencia del ser humano puede llegar a ser bastante irritante a menudo. Cruzarte en la vida con esa clase de gente que no conocen la humildad, que todo lo creen hacer perfecto, que se adoran así mismos y que no practican lo que viene a ser la autocrítica esporádica, puede ser extenuante. Tal vez lo que buscaba el autor al crear al protagonista de este libro fue caracterizarlo con una personalidad arrolladora, pero como todo en la vida, el exceso de creerse superior juega en contra del personaje, quien acaba resultando odioso. Reza el refranero que "más vale pecar por exceso que quedarse corto" (¿dice eso un refrán o me lo inventé?) pero personalmente a mí, este detectivucho me cargó hasta límite insospechados.
 
El libro es uno de los precursores de la novela negra de detectives que cuando se escribió, en 1930,  era de los primeros que tocaba el tema y después ha derivado en un clásico, pero que honestamente, no ha soportado el paso del tiempo y ya se le ve bizarro. De una lectura de unas 190 páginas, hasta la página 70 no se descubre el meollo del asunto y el por qué de tantas vueltas a un asunto, en principio, absurdo. Un supuesto regalo de los Cuzados de la Orden de Malta al rey Carlos V ahora no recuerdo en qué siglo en forma de un halcón bañado en oro se convierte en objeto de deseo de un coleccionista de mala reputación y al encargar a mafiosos de la consecución del mismo, como en toda novela un incauto detective y una ingenua dama son sus contrapuntos y los que deben lograr parar a los malos.
 
¡Pues si en la eterna lucha entre el Bien y el Mal debo posicionarme, con lo aburridos y moralistas que suelen ser los buenos, me inclinaría más por los malos! ¿Me convierte esto en una mala persona? No es eso algo que me quite el sueño, sino el hecho de que, en consonancia con el objetivo de este blog (que no es el de hacer de crítico literario que guíe a quien lo lea por la senda de los libros que merezcan la pena, sino desahogarme periodísticamente y llevar un control de todo lo que me leo) continúo en el peregrinaje de ahondar en mi mala suerte y aún peor ojo a la hora de elegir lectura. No sería este 'El halcón maltés' algo que recomendaría leer a nadie, ni a mi peor enemig@, bueno a esa persona seguramente sí, pero como por suerte no me he cruzado en toda mi vida (seguro que todavía) con nadie a quien pueda otorgarle ese título, ni siquiera puedo desear ese mal, ¡¡¡lástima!!!


viernes, 16 de septiembre de 2016

La no novela histórica


 
 
Si te esperas una novela de aventuras históricas, el sopapo que te llevas con esta lectura es descomunal, porque en el fondo no es más que un compendio de narraciones históricas del desastre que supuso el intento de invasión de Inglaterra por la mal llamada Armada Invencible Española en 1588. Quien acometa este libro creyendo encontrarse una novela, que es como se vende el libro, acabará encontrándose una mezcla de los hechos históricos cual libro sesudo y las andanzas de uno de los náufragos por sobrevivir por las inhóspitas tierras de Escocia e Irlanda, pero sin ningún atisbo de novela narrada, solo apuntes sueltos.
 
Y es una lástima, porque el argumento sonaba atractivo: un capitán de la Armada, experto en labores de inteligencia y que, tras aguantar la incertidumbre de cuando zarpar de Lisboa contra la 'Pérfida Albión', acaba naufragando en las costas irlandesas por el azote de enormes temporales y cómo sobrevive durante meses mezclándose con los lugareños, y cuando logra volver sano y salvo a Flandes, por entonces el territorio español más cercano, es enviado de nuevo a tierras inglesas en busca de unos papeles comprometidos del rey español que los espías británicos pueden usar para socavar más el poderío hispano. Pero como se ha dicho, todo eso se echa a perder rellenando el libro de cartas de la época entre varios secretarios y ministros, nada novelada.
 
Y lo más curioso es que de libro histórico de las primeras páginas, cuando crees que esa parte solo es tipo ambientación histórica y que pronto vendrá la parte novelada, ver como hoja tras hoja no arranca la historia en si y que cuando lo hace que lo haga sin ningún ritmo novelado, deja un poso agridulce, pero por lo menos lo poco novelado del libro servirá al lector para agudizar su ingenio y que sea el lector quien tenga que imaginarse las aventuras por su cuenta. Por lo tanto, como lectura para estimular la imaginación, no está nada mal.


sábado, 3 de septiembre de 2016

Amor vampírico




Entre los amantes de las aventuras esotéricas, el submundo de los vampiros tiene un gran poder de fascinación, por aquello de tratarse de bestias con un poder sobrenatural que atacan y pueden destruir al pobre e indefenso humano. Todo ese trasfondo será lo que el lector se encontrará en esta novela, aderezada con aventuras marinas y retazos de un amor, ¿Cómo definirlo? Extraño, amor extraño, eso. Un ser humano enamorado de una vampira puede resultar chocante, pero al final lo que triunfa es lo diferente, que te cuenten una historia no contada antes, más que original resulta refrescante a la hora de enfrascarse en una larga lectura.
 
La acción se sitúa a inicios del siglo XVII en Venecia con un curtido marino que recibe por siniestros condes centroeuropeos el aventurero encargo de transportar y custodiar un arcón maléfico desde el desierto mongol hasta Hungría pero debiendo viajar en la mayor parte posible de dicho viaje por mar y no por tierra para evitar el ataque de unos vampiros, pero que aún así acaban colándose  a bordo y volviendo loco a la tripulación. No es que los vayan matando ni de golpe ni muy poco a poco, sino que los trastornan con palabras lisonjosas. Y donde hay amor siempre existe amistad, aunque en este libro a mi personalmente me acaba más llenando la amistad entre los marinos y su leal camaradería, que el que acaba surgiendo entre los amantes.
 
Por una vez, el auténtico protagonista del libro me cae simpático, porque es socarrón, vividor y golfo a todas horas pero no puede evitar caer enamorado por un amor que él cree puro y la vampira juega con ese sentimiento para lograr otros fines que nada tienen que ver con ese amor. Al final, no es más que otro episodio más, el millonésimo ya, de la historia de la Humanidad en la que alguien ama con locura y el otro aprovecha ese amor no correspondido para sus propios intereses. Eso si, lo que llama la atención es lo mucho que le gustan las mujeres, cualquiera, una u otra, todas al fin, al protagonista de esta historia, que tiene un final que deja muchas dudas y nos quedamos con muchas posibilidades abiertas sobre cómo pudiera transcurrir la historia vital de este marino y su amada vampira.


martes, 23 de agosto de 2016

Pura locura




Si te gustan las paranoias, si te van las rayadas impresionantes o si te atrae lo raro, la célebre obra de Franz Kafka 'La metamorfosis' puede ser tu libro, no por lo que se lee en él, sino por todo lo que pueda hacer pensar al lector. A priori, la temática (un joven comerciante acuciado por la responsabilidad de mantener a su familia despierta una mañana convertida en cucaracha y decide seguir siendo parte de esa familia) no tiene mucho sentido ni es racional, pero esa es la base de partida del libro: a partir de un hecho imposible, tejer una maraña de sentimientos y situaciones cotidianas que puedan hacernos valorar la gran ventaja del ser humano respecto al mundo animal.
 
Lo cierto es que encontré una publicación de solamente 51 hojas y alertado por la brevedad de la misma, en internet encontré una primera referencia donde se decía que la obra debería ser de 93 páginas; tampoco la contrasté con más confirmaciones, porque para la locura que pueda acabar generándote en la cabeza esta sinrazón, bastante se tiene con medio centenar de hojas. Se suele asociar el mundo kafkiano con lo imposible o estrambótico, pero hasta no enfrentarse a él, uno no conoce el significado de "comerse el tarro": ¿es posible despertarte siendo una cucaracha y que debas tirar hacia delante siendo dicho bicho pero con racionalidades humanas?
 
Y justamente lo que consiguió Kafka ahora hace un siglo fue eso, que el lector se volviese tarumba ante la agonía de verse convertido en cucaracha sin la perspectiva de que pudiera volver a ser humano, "arreglar" dicho trastorno y hacerse a la idea de que aquello no era una pesadilla, que no tenía solución y que para siempre iba a quedarse en cucaracha. Debe ser claustrofóbico saberse sin salida. Aunque por contra, si realmente ya no estás cuerdo, esta lectura ¿te ayudaría a sanar? Lo dudo mucho y si eres de los que se quiere leer un clásico de la literatura universal, puedes salir defraudado y escaldado. Yo pertenezco a ambos bandos (no cuerdo y ávido de leerme una obra referente) y confieso que de no cuerdo puedo estar evolucionando a loco prematuro, mientras que con la racha que llevo de obras cumbres que no me sacian del todo, poco puedo decir ya.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Si va a resultar que la felicidad es complicada



Me parece que el ser humano puede ser de los animales más tontos de este planeta, porque teniéndolo todo a su favor para ser feliz, muchas veces se empeña en sumergirse en la infelicidad. La esencia de la vida es ser feliz y no una persona amargada, pero hay ocasiones en que si uno no experimenta la infelicidad, tampoco se queda del todo tranquilo. No obstante, cada uno conoce sus límites y sabiendo qué es lo que le puede hacer feliz o infeliz, solamente debe encaminarse en una de las dos direcciones, que básicamente, están una en el sentido opuesto de la otra. Pero este no es un libro de autoayuda ni un libro que te abrirá los ojos para buscar la felicidad, solamente es una sucesión de enredos curiosos que convierten a personajes corrientes en seres ultra felices.
 
Arrancamos con cinco mujeres que trabajan ellas solas en una oficina pequeña editando una revista cultural, tipo filial de una gran editorial inglesa que tampoco les hace mucho caso y que mantiene la revista por un mero hecho de tener una sucursal más en un país ajeno al suyo. Pero al ser deficitaria dicha revista española, el dueño de la editorial inglesa envía a desmantelarla a su hijo, que de puro flemático inglés se deja cautivar por una de las redactoras, de ascendencia gitana y temperamental, quien lo enreda con promesas de obtener escritos secretos de Lorca, que acaban derivando en Hemingway.
 
Sin embargo, la autora se recrea demasiado en descripciones superficiales de los sentimientos o en el antagonismo de las costumbres inglesas y gitanas del sur español. No comprende que el detalle descriptivo cansa y aburre cuando no tiene que ver directamente con la historia, que el lector ya se hará su propia ambientación pero lo que quiere es más diálogo y que las tramas se desenreden más y más, pero no, ella describe cosas insustanciales y la resolución, ¡qué decir del final!, que es inaudito y como en las películas americanas, que no es casualidad (por el título ya nos lo olíamos) que todos acaben siendo felices y comiendo lo que coman los que son plenamente felices (y los que alardean de ello día si, día también).


jueves, 11 de agosto de 2016

Conspiración de cruzados




Si te gustan las lecturas que tratan (aquí podía haber puesto el verbo de "versan" pero me pareció bastante pedante) sobre complots internacionales de hermandades secretas que tienen el mal como gran virtud (para los buenos de la película, ya se sabe) y que si algún protagonista, casi siempre pardill@, no lo evita, puede suponer un fin catastrófico de la humanidad, este puede ser un buen libro para ti. Porque de toda la leyenda que rodea a los Cruzados desde hace casi 1.000 años, uno de los mayores mitos, junto a todo lo que rodea a lo que hicieron los nazis, en esa temática de poderes secretos ocultos que pueden pulular en nuestra realidad por delante de nuestras narices sin enterarnos, es precisamente lo que fascinó en su día y siguen fascinando aún hoy los Templarios, que queda constatado en una parte de la lectura donde dicen "si eres un friki de los complots gubernamentales, en algún momento acabarás mencionando a los Crzuados".
 
¿Y que tiene de bueno este 'La orden del temple'? Pues para ser sinceros, prácticamente nada. Entonces, ¿por qué lo recomiendo? Pues porque es una lectura correcta, con una temática decente, construye unos personajes interesantes y redondos, que no llegan a resultar repelentes y porque los malos pueden llegar a casi resultar empatizables. No se hace pesada la lectura, los capítulos son cortos e intensos, la resolución de las diferentes historias se hace creíble y sobre todo, las explicaciones históricas no se hacen pesadas y las localizaciones pueden evocar sentimientos de lo contrario al desasosiego, que ahora mismo no caigo en cual es y paso de recurrir a Google. Vamos, que es un libro ágil de leer, que mientras te lo lees puede hacerte pensar pero que al de 5 días de acabarlo, ya no te deja un poso de "¿por qué me lo habré leído?"
 
Eso si, que el inicio del libro, un poco fantasma, que no os eche para atrás en su lectura: un museo de relumbrón de Nueva York monta una exposición con reliquias del Vaticano, 4 jinetes ataviados como los Caballeros Templarios de la Edad Media irrumpen en ella para robar un desencriptador y poder descifrar unos pergaminos que los Cruzados usaron en su día para chantajear a la Iglesia, siempre según la versión oficial de ésta última, y si lo que dicen esos pergaminos (el supuesto diario real de Jesús de Nazaret) saliese a la luz, el catolicismo se hundiría...A partir de ahí una arqueóloga venida a menos, junto a un agente del FBI solitario pero sagaz e incorruptible, se verán obligados a perseguir  a un lunático que quiere reventar la fe religiosa y abrirá la caja de Pandora de los curas, que por mantener su status, no tendrán ningún escrúpulo en no seguir al dictado las dogmas de su religión. Si eres católico, no lo leas, si eres ateo, te respaldará y si eres agnóstico, ¡tú verás!


viernes, 29 de julio de 2016

De enemigos y rivales imaginarios




Hoy en día existen muchas sagas literarias de los que sacar mil historias y exprimir a sus protagonistas libro tras libro. Siempre se ha dicho que la literatura ha ido varios pasos por delante de otras artes a la hora de inventar historias, aunque en esta ocasión, la compañía de videojuegos Ubisoft fue quien ideó primero los personajes y toda la historia central de 'Assassins Creed', y con el respaldo de los millones de gamers, ha sido el escritor Oliver Bowden quien lleva más de diez años novelando la historia, que dista mucho del vieojuego pero que tiene su miga. La saga literaria tiene alrededor de 6 libros y este de 'Unity' es el más novedoso pero también he de decir que es el más flojo de todos y en el que los personajes impactan menos.
 
La eterna lucha entre Templarios y Asesinos es el punto de partida de toda esta saga: dos sociedades o hermandades secretas que ven en el otro al maligno supremo mientras ellos defienden lo justo. Aunque es curiosa la evolución de la saga, por que si bien en los primeros libros se pinta a los Asesinos como los buenos de la historia y a los Templarios como los pérfidos, en los siguientes libros se cambian las tornas y el protagonismo es para los Templarios, haciendo apología de sus dogmas, y en este sexto libro el autor hasta se atreve por hacer una mescolanza de ambos: la protagonista es la hija de un Templario pero guiada por el hastío de tanta batalla, pretende abogar por la paz entre ambos bandos. Evidentemente sin éxito, ¡¡¡gracias a...bueno, menos mal por el bien de todos nosotros los lectores!!!
 
No siempre el enemigo de tu enemigo va a ser tu amigo, ni rizando el rizo, el amigo de tu enemigo debe ser tu enemigo forzosamente; ya que de fondo subyace una batalla por el poder, también vendría bien matizar el concepto de rivalidad, porque una opinión discordante con la de uno mismo no necesariamente tiene que generarte un competidor. A lo que voy, que la protagonista del libro parece no tener claro quienes son sus contrincantes y se obstina en llevar la contraria a su máximo consejero, y todo porque su padre fue el líder de una hermandad secreta, se cree destinada a seguir sus pasos, y al final acaba haciendo más caso a terceros que a sus apoyos vitales. Es lo que tiene seguir la política de "¿y si existe algo mejor?", confiar más en extraños que en quienes siempre te apoyaron, que al final, a la larga, siempre sale mal.


sábado, 9 de julio de 2016

Espiando con suficiencia

 
 
 
El poder de fascinación que tiene el mundo de los espías es ciertamente curioso: te imaginas a esos agentes que todo lo pueden, no en plan exagerado como el fantasioso James Bond o el correoso Jason Bourne, sino a los espías que en su submundo de mentiras, trampas y medias verdades, tienen que saber en quienes confiar y a quienes traicionar en la misma medida. Salvando las distancias, es casi como en el amor: ¿me estará diciendo toda la verdad?, ¿qué segundas intenciones habrá en esto que hace? o ¿cómo saldré de este atolladero? son algunas de las máximas de aquellos que pululan por los servicios de inteligencia que Occidente nos vende. No se trata de ganar a un rival en una competición deportiva, sino que este mundo es la selva en sí, es al peligroso enemigo a quienes tienes que batir y, a poder ser, eliminar de la circulación.
 
No obstante, el autor nos pinta a unos agentes secretos y unos jefes de estos espías que actúan muy por encima de la ley y, como en la política española, en la que apenas deben rendir cuentas por sus fallos, sobre todo. Tal como su nombre indica, a estos Servicios de Inteligencia se les debe presuponer mucha información privilegiada con la que tomar decisiones acertadas, pero en este libro en muchas casos queda la sensación de que mucho se queda a la arbitrariedad del azar y que el demérito de los pérfidos se barniza con el mérito único de los ganadores finales. Porque no hablaré de buenos y malos, dado que en este libro se recrea hoy en día la antigua lucha de la Guerra Fría entre occidentales, personificados en los flemosos ingleses, y los rusos, y ¡dile tu a los rusos que ellos son los malos de la película, con lo que han sido y son en estos tiempos con Putin al frente!
 
Las más de 400 páginas de 'El espía inglés' se declaran pura ficción pero no cabe duda de que maman de muchas ámbitos que parecen reales: un ex antiguo terrorista del IRA contratado por los rusos para asesinar a una especie de Lady Di y atentar después con un coche bomba en el centro de Londres para de este modo provocar que un escurridizo espía israelí se ponga en el radar del juego de los espías junto a un anterior miembro de los SAS reconvertido en asesino profesional y así poder vengarse de una historia pasada. ¿A que os habéis perdido no? Pues a leer la novela, que merece muy mucho la pena.


domingo, 12 de junio de 2016

Cuando la cantidad importa más que la calidad

 


Partamos de la base de que este libro es una soberana pantomima. Se me habían ocurrido calificativos como mamarrachada, absurdez o un canto al cinismo, por lo exagerado de algunas situaciones, pero voy a dejarlo en simple postureo. La presentadora Nuria Roca, más que hablar de sexo, lo que hace es narrar sus incontables e infinitas experiencias sexuales, y en lo que centra su libro es más bien en explicar su punto de vista respecto al sexo, en qué es para ella el sexo y lo que espera y saca de él. Que nadie espere un catálogo de técnicas sexuales o consejos para mejorar en ese aspecto, ya que como bien dice la propia autora "de sexo nadie sabe, pero a todo el mundo le gusta".
 
Se vende esta lectura como "el libro que tu chico no quiere que leas" (por lo tanto está dirigido a las mujeres, upppsss!!!! ¿me equivoqué? no creo, viene bien espiar al sexo contrario) y ciertamente, no es para tanto. Lo que Nuria Rica (Roca, que es morena y muy guapa pero ponle bien el apellido por lo menos) hace en estas 164 páginas, y acertadamente también debo decir, es dibujar una mujer liberal respecto al sexo y huir del rol de mujeres modositas que durante años el machismo ha querido para su mujer (la que tenía en casa, para flirteos bien que promovían lo contrario). Pero todo en exceso resulta contraproducente, y tampoco hay que irse al extremo de tener relaciones sexuales con jovencitos, hacer tríos, vivir experiencias lésbicas, hacer apología del onanismo con consoladores fantásticos o minimizar la infidelidad sistemática para dibujar a la mujer de hoy en día, totalmente libre y que hace con su cuerpo lo que quiere.
 
Debo reconocer que emprendí esta lectura con la sana curiosidad de ver la postura de las mujeres para con el sexo y no me encontré nada que no supiera ya. Tanto el hombre como la mujer no dejamos de ser el mismo animal y a ambos nos encanta el sexo; aborrezco la idea preconcebida de que ellas deben esconder esas ganas, porque suelen tener incluso más impulsos que nosotros en muchas ocasiones, aunque al final en esto del sexo quienes tienen la última palabra son las dos personas y no ningún tercero, que quede claro lo del temor cero al "qué dirán". Pero claro, si Nuria Roca te vende la moto de que la cantidad innumerable de amantes es la que te hace ser una mujer libre y feliz frente a la calidad que puedan suponer un único o poquitas parejas o amantes, ahí que cada una elija.


domingo, 29 de mayo de 2016

Adolescencia repleta de cervezas



¿Qué es lo que más nos gusta a los hombres? Puede que el sexo vale, pero allí donde pueda haber un buen rato que compartir con los amigos y con cervezas de por medio, que se quite todo lo demás. Y si encima esa confraternización viene acompañada de una edad temprana como la adolescencia, en la que se empieza a descubrir ese mundo por primera vez, todo parece mucho más magnífico aún. Dicen que la juventud suele ser insensata y que la inexperiencia los lleva a exagerar todos los sentimientos, léase amistad, amor o sexo (los que lo tuvieran a esas edades claro), pero por algún lado hay que empezar a vivir y si se puede empezar divirtiéndose a tope y olvidándose de mojigatoces que intentan meternos por vena en esta sociedad tan tradicionalista, pues mejor.
 
Por una vez, a este libro lo puntúo con más de un 8, y eso me agrada en demasía (llevaba varios libros que no acababan de convencerme, solo a ratos y esta lectura resultó refrescante). Lo reconozco, venía influenciado ya, porque este `California83' de Pepe Colubi había salido a colación en una de esas rondas de cervezas con los colegas y eso lo dotaba ya de muy buenos puntos a favor. Sus 276 páginas (en formato electrónico, en papel son casi 100 páginas más, pero que no os asuste tal volumen) no es que sean el sumun de la literatura, pero cumple con creces la labor vital de un libro: entretenerte, transportarte a otro mundo y empatizar con los protagonistas.
 
La temática es la vivida por muchos adolescentes, pero en un entorno extranjero, es decir, todos de jóvenes hemos tenido nuestra iniciación al alcohol y a la fiestas desmesuradas, pero si a eso se añade que tus padres te mandan con 17 años a estudiar el curso entero del COU a California, el choque cultural con los estadounidenses resulta embriagador: ellos ya conducen tranquilamente a esa edad pero no pueden comprar libremente alcohol ni entrar en discotecas, ellos tienen una oferta televisiva más amplia que por estos lares pero la MTV les embota el cerebro y las chicas...siguen siendo chicas en aquel universo también, eso nunca cambia.


domingo, 8 de mayo de 2016

Decálogo de la rumorología




Si existiese un diccionario que recabase y desglosara situaciones o momentos de la vida (yo mismo sería presidente de honor en meteduras de pata absurdas, pero eso es harina de otro costal), lo contado en este libre sería el ejemplo ideal de como los rumores maliciosos y el boca a boca de las malas personas (y que saben que lo son, y que promueven esa maldad pero se creen con derecho a ello) pueden interferir y hasta llevar al caos cualquier vida de las gentes de bien (bueno, esos que parecen buenos y si no lo son, por lo menos ocultan sus máculas): suele decirse que la verdad es una y única en sí, pero como luego cada cual tiene su verdad personal, y es ahí donde se lía la madeja y en este libro se promueve eso mismo concretamente, que alguien suelte un rumor, que los cortos de miras lo expandan como si fuera verdad y al final todo se centra más en los posibles daños de toda esa mentira, porque mucha parte de la lectura es más del tipo "pudiera pasar esto o lo otro", "implica tal o cual" que en plan "dicen tal y le hago frente de este modo"; siempre me gustaron más las lecturas de lo que pasa realmente más que lo hipotético de lo que pusiera pasar, pero esta vez salió rana.
 
Y luego está lo de que de 280 páginas, el autor del libro se pierde mucho en las descripciones intrascendentes (aquí tendríamos otro ejemplo del diccionario de situaciones en plan "irme por los cerros de Úbeda") como detallar la vida cotidiana de la Sevilla de 1646, con sus ropajes o comidas preferidas, que queriendo dar color a la lectura no hacen más que molestar y aburrir, dejando la acción o lo que realmente importa a la historia en no más de 17 páginas, con lo que las otras 263 páginas se convierten en tediosas en demasía (ok, estoy exagerando los números y no se traducen en un recuento real de lo que digo, pero no quedaré muy alejado). Y ¿qué decir de los protagonistas? Pues que los buenos son muy buenos y listos, y los malos muy malos y tontos, cosa nada creíble la verdad. Y voy a callarme lo precipitado de la resolución final por esa ley no escrita de que ninguna crítica (aunque nadie me lea) debe chafar el final, por malo que sea éste.
 
Me acabo de dar cuenta que voy dos párrafos y aún no hablé del tema que trata el libro; como siempre, la historia y lo que prometía en su inicio, me cautivó, pero otra vez más la novela acabó defraudándome (estoy empezando a pensar que soy muy exigente, porque casi ningún libro me gusta), pero puede que a otros les guste, ya que el punto de partida es ingenioso: la capital sevillana era a mediados del siglo XVII el punto donde se recogían todas las riquezas que de América llegaban al reino español y un malvado duque con problemas económicos acuciantes pero muchos contactos sociales, se inventa una epidemia de peste para atemorizar a la población, entretener y desviar las preocupaciones de las autoridades y así poder robar todas esas riquezas, pero dos pobres diablos pintados como gente honrosa se lo impiden...Típico de vender la historia de cómo gente común y corriente puede ganar a los poderosos, ¡¡¡cosa que solo ocurre en las novelas!!!


sábado, 9 de abril de 2016

Media batalla, medias ganas




El título me gusta, la temática me gusta y hasta lo condensado del libro me gusta, pero...todo el conjunto no acaba de convencerme del todo, pero si lo suficiente. Y hablo en presente porque tengo recién leído el libro y aún siguen presentes en mi las imágenes que me ha evocado esta lectura. Título: la verdad que lo de mediohombre llama la atención porque se describe a Blas de Lezo, famoso almirante de la Armada Española del siglo XVIII, que tras innumerables batallas disponía de un solo ojo, de un solo ojo, de una sola pierna con la otra de palo a lo buen pirata y sobre todo con la mitad de diplomacia y sensatez para no caer en la desobediencia ante sus superiores. Por una vez, y rara vez últimamente, el protagonista, ese Lezo socarrón, cala hondo y se empatiza fácilmente con él, lo que confiere mucha agilidad al libro.
 
Temática: año 1741 cuando la temible flota británica acomete el asedio de Cartagena de Indias (Colombia, en aquel tiempo la puerta de entrada a los tesoros inagotables de América que hacían invencibles a unos y ansiaban los otros) con 186 barcos y más de 20.000 combatientes frente a los 6 barcos y los escasos más de 3.000 defensores españoles, es decir, el mayor ataque marino de la historia hasta aquellos días frente a la defensa más escasa posible que convertía el momento en una odisea, prácticamente en una invitación para irse al otro barrio. Pero eran los tiempos de los Imperios de ultramar, y España e Inglaterra eran por entonces las grandes potencias del momento y se odiaban por todo, como a lo largo de la lectura se comprueba con frases como "mandemos al fondo del mar a todo sucio perro inglés que podamos" o "demostremos a esos bastardos y analfabetos españoles quien manda aquí".
 
Condensado: solo son 201 páginas que en una semana pueden devorase sin agobios y lo cierto que se plasman con sencillez todas las facetas de una batalla, empezando por la llegada del rival a las costas defendidas por los españoles, siguiendo por el asedio y hostigamiento a cañonazos salvajes de unos y el remar y remar para defenderse cual gato panza arriba de los españoles, hasta el desastre final de uno de los bandos frente a la genialidad de uno de los dos generales enfrentados. No obstante, hay fases de las batallas y luchas que se solventan con rapidez y dejan ganas de más, pero se solventa con la magia que tiene lo imprevisible.


martes, 29 de marzo de 2016

De lo fantástico a lo simple

 


Con fantástico no me refiero a ese mundo imaginario de sagas como 'La Guerra de las Galaxias' o 'Juego de Tronos' donde existen componentes esotéricos o de ciencia-ficción que ayudan a transportarnos a otros mundos que, aunque vayan muy vinculados a trazas de la Edad Media de la humanidad, sabemos que son inventados. No, en esta novela de Richard Dubell, lo fantástico va más en la senda de guerreros muy intrépidos a los que todo les sale rodado, que campan a sus anchas por territorios hostiles o que no se ensalza del todo o en su justa medida como correspondía a la época el adulterio amoroso, revestido de ficticio e inocente o por lo menos no consumado. Y lo de simple transita más por caminos como el de que te deja indiferente en su resolución final, ese en el que tras tanto trajín de hoja va, hoja viene, debes imaginarte lo que les pasa a los héroes porque el autor no lo aclara más que en breves líneas finales que dejan un poso amargo.
 
Como todo gran autor de reconocido prestigio, la prosa de la novela en si es fabulosa, todo está correctamente escrito, la historia es atractiva pero al final subyace la sensación de que no se supo cómo rematar la faena. 'El héroe de Roncesvalles' narra el auge y la caída del gran guerrero franco Roldán, líder de las huestes del rey francés Carlomagno allá por el año 777 y como, mareado por una princesa prometida que no le ama en exceso y la rara amistad con un guerrero sarraceno, lo manipulan hasta la saciedad en aras del amor y la amistad: ¡¡¡pues si lo que Arima Garcés y Afdza Asdaq le hacen a Roldán debe entenderse como amor y amistad de la buena, pura y sincera, que vengan a mí todos mis peores enemigos y se alejen ellos a trillones de kilómetros de distancia!!!
 
Por contra, las intrigas políticas, las triquiñuelas estratégicas y los movimientos de fichas guerreras que se plantean en la novela a manos, tanto de Carlomagno como de un líder musulmán de la Barcelona de la época, sacian todo el interés de los que gustan de personajes maquiavélicos, aunque ello no es suficiente para que el libro deje un gran sabor de boca: que los personajes muy secundarios (aparte de los jefes supremos, ese nivel de comandantes que en la sombra son los verdaderos artífices de los grandes sucesos) resulten mucho más atractivos que los 3 grandes protagonistas de la novela demuestra demasiado demérito en la construcción de los personajes claves y lo que me dejan claro es que este libro nunca estará entre mis posibles relecturas futuras.


viernes, 11 de marzo de 2016

Los frikis también vencen en la vida

 
 
 
Un aspecto que siempre me pareció muy curioso es la labor de adorno máximo y "pintarlo todo muy bonito" en el que se afanan los Departamentos de Marketing, y con este libro lo cierto es que se han cubierto de gloria. He de reconocer que no conocía al autor de esta novela, que nunca leí nada suyo y que si bien lo que me llamó la atención fue la historia, una vez resuelta ésta, no puedo más que acordarme de como se vende a Juan Gómez-Jurado, subiéndolo a los altares de "escritor español más importante del momento en literatura de thrillers" (o algo similar, no serán esas palabras exactas pero si la idea, ¡qué pereza volver al libro a buscar esa referencia!). Y ahora se me viene a la cabeza un "¿en serio?" Y también otras preguntas como "¿y este libro es un ejemplo de ello?" o "¿siguiendo por esta senda vas a mantener ese estatus?" Por supuesto que tu editor y su camarilla encargados del Marketing te dirán que sí, pero lo siento, a mi no me convenció este 'Cicatriz'.
 
El planteamiento no es malo, ya que plasmar en letras la historia de las esposas rusas que se "venden" por internet mediante estafas de las mafias dedicados a la trata de blancas puede ser novedoso, pero no lo es tanto que un pardillo caiga en sus redes, porque un pardillo siempre es un pardillo y en algún momento meterá la pata hasta el fondo sin llegar hasta el extremo de todo lo vivido en este libro. Al protagonista en cuestión se le vende como un ser inadaptado socialmente, con pseudofobia al contacto con la gente (qué manía con lo del falso victimismo humilde, debe ser que vende mucho caracterizar a los personajes hasta el extremo de dar pena) pero gran capacidad intelectual e informática, sobre todo lo segundo, capaz de inventar una revolucionaria aplicación que le haría millonario pero que posterga todo eso por amor ante todo y por algo de amistad muy pero que muy en el fondo.
 
¡¡¡Venga ya!!!! ¿De verdad tenemos que creernos que pudiendo ganar una fortuna multimillonaria con un negocio tecnológico que va a encumbrarte mundialmente cualquier idiota va a meterse en el submundo de la mafia ucraniana extorsionadora por mucho que tu novia no tenga un pasado limpio con ellos pero que parece que te ame o hayan asesinado a tu mejor amigo? Debo ser muy idiota pero prefiero la máxima de "coge el dinero y corre sin hacerte el valiente". Pero claro, teniendo que aceptar lo que nos marca el libro, al final tampoco se puede desdeñar que para nuestro protagonista la cosa pueda tener buena pinta, es decir, todo el mundo relaciona a los frikis con perdedores, y ¡oye! que ellos (o nosotros para los que me conozcan) también podemos lograr que la vida nos sonría el 1% de las veces que se intentan aventuras descabelladas.


domingo, 21 de febrero de 2016

Sospechosas casualidades


Cuando existen premisas tan potentes como dinero, amor y poder por en medio, las casualidades (entiéndase dicho concepto como aquello que el destino o el azar involuntariamente, sin querer, hagan confluir variantes muy improbables en una determinada dirección) empiezan a oler a chamusquina o cuando menos hay que ponerlos en cierta cuarentena de credibilidad. ¿Qué probabilidad existe en que un detective que deba investigar un caso de asesinato en Nueva York se cruce, sin esperarlo ni buscarlo, con el asesino en un enclave turístico de la Turquía mediterránea cuando por una vuelta de tuerca de su pasado la CIA le envíe allí en busca de un terrorista? Gran historia la de 'Soy Pilgrim', fenomenalmente narrada, pero peregrinamente encadenadas las dos grandes historias de la novela.
 
Porque siendo honestos, toda la fascinación que genera la búsqueda implacable de un terrorista islámico por parte de un ex agente de la CIA (con todos los subterfugios y triquiñuelas del poder occidental a la vista), se pierde en la mezcla de divagaciones y suposiciones de una investigación policial sobre dos asesinatos que en realidad son muy de cuarta o quinta línea en cuanto a la gran historia en sí que se cuenta en las, eso si, 860 páginas del libro. Subyace también en el trasfondo la prepotencia del protagonista, enmascarado con una falsa humildad (a lo "meo colonia" de Pep Guardiola) y que ya hace recelar al lector del eterno planteamiento de que los malos malísimos son los musulmanes que no comparten su misma religión y que el bueno buenísimo es un país como Estados Unidos que por mantener su estatus y privilegios sería capaz de todo.
 
Lo bueno es que la trama engancha, que los giros y sorpresas son continuos, y que la lectura no se hace pesada; lo malo es que todo lo bueno anterior se va al garete por lo irresoluble de algunas situaciones, porque hasta el desenlace final nunca se le tuerce nada al terrorista, casi todo le va rodado al espía y lo racional que parece todo el nudo central salta por los aires en un final fantástico (no de espectacularidad ni de ciencia ficción, sino en plan 'no te lo crees ni tu' de lo simple que fue al final), muy poco creíble la verdad sea dicha. No se trata de que todos los espías tengan que ser tan "salvamundos" como James Bond ni del tipo "yo solo puedo contra todo el mundo" como Jason Bourne, pero plantear la tesitura de que un único agente de campo valga más que mil analistas administrativos y sus ilimitados recursos, tecnológicos sobre todo, acaba por no hacer muy poderoso todo lo que se cuenta. No obstante, libro que recomiendo leer.
 

lunes, 11 de enero de 2016

Aventuras para nada

 


¿Recuerdan la absurdísima estupidez del dúo humorístico Cruz y Raya de "si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería"? Pues eso mismo es lo que representa este libro, una soberana pérdida de tiempo de los aventureros que en ella pululan, ya que su lectura deja el regusto amargo de lo inútil que es la empresa en la que se embarcan sus protagonistas. En la vida cuando se hace algo es con el objetivo de que sirva para algo, pero una vez de haber sufrido el tostonazo de las más de 500 páginas de esta continuación  de la primera parte de un best seller sobre el mismo Catón (aún no tengo clara la función de este personaje, debería ser un líder supremo de una hermandad oculta pero una discípula irreverente se le sube demasiado a las barbas para catalogarlo tal cual) que por alivio no tengo el gusto de haberlo sufrido, queda una sensación de vacío, una NADA que lo inunda todo.
 
El marketing, no obstante, hizo bien su trabajo y vendió el libro con la premisa de que unos arqueólogos seguirían la pista al gran Marco Polo por media Asia y una hermandad descubriría ciertos secretos religiosos. Quizás mi acérrimo ateísmo comprobado y declarado tenga algo que ver, pero soportar hojas y hojas y más hojas de disquisiciones teológicas sobre el cristianismo, en un batiburrillo con el judaísmo y el islam por ahí en medio, que si en los siglos I o XIII aquel o éste personaje hizo cosas irrelevantes desespera muy mucho y al final para NADA; que sí, que la novela está bien escrita y estará muy documentada pero en un 95% del tiempo aburre en demasía. Y para colmo, hay que soportar a la alter ego de la escritora, una arqueóloga insoportable, irascible y prepotente, a la que el lector acaba por cogerle manía, que es lo peor que le puede ocurrir a un personaje. No creamos que este grupito de arqueólogos lo son el plan Indiana Jones no, lo de ellos es más en plan "somos perfectos, los putos amos del mundo, no hay nadie mejor que nosotros y siendo meticulosos y dándole mil (desesperantes) vueltas a todo, logramos lo que sea": lo dicho, arqueólogos que van de listillos y solo consiguen el aborrecimiento del lector.
 
Porque no te lo niego Matilde Asensi, yo te había dado un voto de confianza con este libro pero me has defraudado; hace años recuerdo que leí "El salón ámbar" (en la biografía de este libro me percato que fue tu primera novela, bien) y me gustó, por mucho que también leí alguna crítica que te despedazaba, pero no hago mucho caso a las críticas (por lo que tampoco pretendo que la mía llegue a ningún lado) y prefiero arriesgarme y juzgar a mi gusto. Y este libro me resultó cargante, pero no te preocupes, debo tener el olfato o gusto literario desatinado, porque me pasa con bastantes lecturas últimamente, y lo que hoy me parece pésimo, en tres semanas solamente me parecerá farragoso. Pero es que nada me quita esta sensación de la NADA de la cabeza, me da que planteas el juego de riquísimos millonarios jugando a ser arqueólogos aventureros para saciar su aburrimiento, porque no le veo sentido a la empresa, ya que la aventura que en este libro describes tiene el mismo valor que si estoy tumbado en el sofá y voy a la nevera a por una cerveza y no hay ninguna, ese viaje no me sirvió para NADA, igual que el libro, en los que mareas a los protagonistas para NADA y al lector para...a ese que más da lo que le pase.


domingo, 10 de enero de 2016

¡A lo que vamos!

Hoy comienza una nueva andadura, sin ninguna pretensión concreta, sino que únicamente quiero dejar mis valoraciones sobre los muchos libros que voy leyendo mes a mes. No es necesario definir un libro de estilo ni marcar ninguna pauta específica sobre lo que versará este blog ni mucho menos pretendo sentar ningún dogma sobre si este o aquel libro es bueno o malo, solo será puro desahogo opinativo. Todo aquel que es capaz de publicar un libro merece todo mi respecto por ese don pero eso no da carta blanca para escribir sin más, ya que muchos libros suelen acabar por ser pesados y el tiempo del lector también vale lo suyo, que no nos lo hagan perder en balde.
 
Y como propósito para mí: ¡a ver si consigo dejar sin acabar y a medias los libros coñazos, tengo que aprender a dejar de dar segundas oportunidades al discurrir de las hojas, si las 50 primeras páginas no enganchan, a por otra lectura!